Las personas con una personalidad sana son capaces de afrontar adecuadamente las diversas situaciones de la vida y los sucesos estresantes y no tienen problemas a la hora establecer relaciones de amistad o pareja o funcionar bien en su trabajo.
En cambio, cuando una persona padece un trastorno de personalidad, tiene un modo de ser rígido e inflexible que le crea problemas con los demás y le impide responder adecuadamente a las demandas de la vida. Estas personas suelen tener un punto de vista estrecho del mundo y de los demás, y les resulta difícil participar en actividades sociales, aunque consideran que sus patrones de comportamiento son normales y no les pasa nada.
Los trastornos de personalidad se dividen en tres categorías, según predomine uno de los siguientes tipos de comportamiento:
A. Extraño o excéntrico
B. Dramático, emocional o errático
C. Temeroso o ansioso
En las páginas siguientes iremos viendo una descripción de cada uno de ellos.


